miércoles, 9 de enero de 2008

Nota Primera:

Como ocurre continuamente con los protagonistas de la historia universal que por razones desconocidas no forman parte esencial de los libros y las leyendas, a mí se me ha olvidado mencionar como parte importantísima de mi visita a Lisboa a mi prima Beatriz, cuya ayuda fue básica para que mi estancia fuera tan buena como fue. Un beso prima, ¡gracias!

Creo que a lo largo de estos escritos comenzaré a olvidar nombres y agradecimientos, de una vez les digo:

¡Perdón a todos y gracias a todos!

lunes, 7 de enero de 2008

CAPITULO V

De como pasó el sonorense por tierras portuguesas...

Viernes 4 de Enero por la noche, un día más en Lisboa de convivir con el Abuelo, concluir la etapa de papeleos para finalmente conseguir la nacionalidad Portuguesa y una tarde con la Abuela para hacer frijoles meneados. Por la noche cena con los primos. Vernos y escucharnos con los sentidos más despiertos, nos encontramos nuevamente y empezamos a conocernos, a darnos cuenta por qué aunque estamos lejos son inevitables nuestras raíces, de tierras diferentes pero finalmente de la misma semilla. Hablé de cine, actores, películas con mi primo Diogo, estamos en el mismo barco, buscando canales de expresión. Con Gui no hablé tanto traían los dos el horario de Macao y estaban un poco adormilados, pero en fin, mi abuelo sacó la Champan, brindamos y nos reímos.
Sábado cinco, desayuno con la abuela, un clásico; pan con mantequilla y chorizo de carne, mejor en Portugal no existe. A la una de la tarde comienza el encuentro con los Martins, tía Manemane me llevó al encuentro de una familia que recordaba de pequeño, pero como a mis primos, empecé a conocer. Primas y primos de mi amá y el tío Alberto, increíble soñador de espíritu joven, empiezo a darme cuenta de donde viene la saudade por la que tanto me pregunta mi tata José Ramón. Si me enamoré del teatro por mi apá y el a su vez por mi tío Tavo y así sucesivamente por la sangre que corre dentro de los Galindo , viene algo también en la sangre de los Martins, que desemboca en mi por las manos de mi amá. Después de una buena comida, mi tía Cristina pasa por mi para ir al Casino de Estoril a ver un concierto de año nuevo de la Orquesta Metropolitana de Lisboa, ¡ah! Porque la más pequeña de mis primas toca el violín en la misma orquesta solo que en la categoría Jr. Bonito lugar y buena música. Más tarde a casa de mi tía y su esposo que es músico y que tiene al igual que yo sus juguetitos y un pequeño estudio en la azotea de su casa, me invita a tomar un vino verde y a concluir lo que el día primero a las seis de la mañana habíamos iniciado, eso no se los había platicado; el día primero cuando regresaba de la plaza de comercio en Lisboa mi tío y yo tocamos un rato y grabamos la sesión, así que este día la terminamos. Se imaginarán que después de festejar el año nuevo a las seis de la mañana las condiciones de interpretación no son óptimas pero si resultan muy divertidas, espero poder publicar en este espacio lo que resultó de aquella madrugada musical. Terminamos el vinito verde, que como dice mi tío era nuestro lunch y fuimos a cenar a un lugar increíble. El sótano de una gran bodega a la orilla del río de Lisboa, convertida ahora en un restaurante precioso. La cosa es así: Se sienta uno a la mesa y hay quince platillos, típicos portuguéses, disponibles; cinco de pescado, cinco de carnes y cinco de postres. El mesero se acerca con la charola y te sirve un poco de cada cosa. (Ama: ¡probé las almejas gigantes, una pasta con pescado y me gustaron!) Con el vino de la casa y el fado de fondo era imposible que no me gustara casi todo lo que probé. Cerramos la noche con unas cervezas en la marina de Oeiras, mi prima Elena, Pedro, Conchiña y tía Cristina. Perdón, empezamos a cerrar la noche, porque una vez que llegamos a casa de mi tía, la menor de mis primas, Conchiña, mi tío Luis y yo tuvimos una nueva sesión musical hasta las cuatro de la mañana que fuimos interrumpidos por una vecina que no conseguía conciliar el sueño.
Domingo seis. Caminé a casa de mis abuelos, tomé un café de pasada y a preparar las maletas. Mis abuelos me llevaron a comer a un restaurante muy bonito en Belem, Portugalia y después seguimos el recorrido familiar, esta vez en el corazón de Lisboa donde me mostraron las casas donde mis abuelos vivieron de niños visitamos al tío Meco, hermano de mi abuela. Una plática divertida aunque era difícil para mí entenderla, el portugués hablado tan rápido me resulta complicado.
Finalmente la estación de Santa Polonia, a tomar el tren rumbo a Madrid para de ahí tomar otro a Barcelona. Boletos que mi abuelo patrocinó y cuyo gesto agradezco de todo corazón. Así terminaron estos siete cortos días en Portugal, quedo muy agradecido sobre todo con mis abuelos que fueron muy amables y cariñosos conmigo y también con el resto de mis primos y tíos.
Estas líneas son un repaso mental que hice durante mi largo viaje de tren, nunca me había subido a uno y resultó muito porreiro ver el paisaje español desde la ventana de la cafetería del tren donde me tomaba una cerveza muito boa. Estoy ya en Barcelona donde me han recibido muy bien en su casa el Chango y Shaday. Ora si, toca el turno al payaso, veremos que tal.

miércoles, 2 de enero de 2008

CAPITULO IV

De como llegó el Sonorense a Lisboa y como paso el año nuevo...

Día 31 de Diciembre seis de la mañana en Barcelona, me parece un amanecer eterno. Un aeropuerto solitario y la aduana esperándome. ¡Sí pasó el chile! Ni me revisaron las maletas y apenas vieron mi pasaporte. Tengo conexión a Lisboa así que voy por mi pase de abordar en Iberia, me dicen que ay que esperar el vuelo sale a las nueve y todavía no puedo documentar. Así que voy a pasear por el aeropuerto preguntándome que horas son y a qué hora amanecerá. Voy ya por mi pase y me dirijo a la puerta once pasando antes por el obligado embichamiento, como diría mi apá. Esperando en la sala para abordar el vuelo me tope con colombianos, mexicanos, portugueses, ingleses, todos para viajar en el mismo avión.
¡Es verdad! Como se ve desde el google earth Barcelona es verdad. Dormí la siguiente hora para no sufrir las ansias de querer llegar, por cierto ni un vasito de agua te ofrecen en los aviones europeos, todo te lo venden y como es bien sabido no traigo dinero como para comprar una coca-cola de 3 euros. Antes del aterrizaje el avión dio una vuelta completa sobre Lisboa; neblina, el puente, tejados rojos, mar. Precioso.
Destino final, Lisboa. Recogí mis maletas, compre unos chicles en una tiendita para tener monedas y poder hablar por teléfono a mi abuelo y avisar que había llegado. Espere un rato fuera del aeropuerto y debo decir que cuando mis abuelos pasaron frente a mi en su carro, no me reconocieron de primera vista. Abrazos, besos y un pequeño recorrido por donde en el 98 fuera la expo Lisboa. No podía cerrar la boca. Llegamos a Oeiras, casa de mis abuelos, mi abuela me preparó un buenísimo sanwich de jamón serrano y a dormir un rato, era día 31 y había que descansar pa´ la nochi.
Desperté ya de noche y mi abuelo me dio a probar algunos vinos mientras comíamos pan y queso. Oporto blanco, buenísimo. Una hora después llega mi prima Beatriz con una amiga, van a pasar el fin de año en la plaza de Lisboa donde habrá fuegos artificiales y conciertos, pos que me les pego. Tomamos el tren a Lisboa y caminamos por Barrio alto, tomamos unas fotos y después bajamos a la plaza. Estaba impresionado, en esta ciudad uno puede comprar una cerveza y caminar bebiendo tranquilamente. En la plaza ya todos preparaban las botellas de champan y las pasas. Cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡pum! llegó para mi impresionante el 2008, bañado en champan y las luces de fuegos artificiales que duraron, fácil, diez minutos en la plaza de Lisboa a la orilla del río. De ahí, otra ves a barrio alto, a la zona de bares. Ya nos acompañaban dos amigos más de mi prima. Juanito como terminé diciéndole después de llevarnos a tomar una impresionante sangría, y su novia de la que no recuerdo el nombre por culpa de la misma sangría. Lo pasé increíble, un año completamente nuevo. Espero que para todos este año traiga mucha salud, logros y amores.

Las fotos las público ora que mi prima me las mande.

CAPITULO III

Donde se cuenta como el Sonorense cruzó el atlántico...

Estoy en algún lugar por encima del atlántico viendo por mi ventanilla las estrellas. Será el primer festejo de año nuevo fuera de casa, el primero de 24. Estos últimos días del 2007 me ha tocado refrendar lazos de amistad que para mí son ya imborrables; La “Güera” es la que aparece en las fotos siguientes ¡cocinando! sueños portugueses conmigo. “El Rulo” ¿que puedo decir?, el hermano que nunca tuve. “El Alan”… ¡es el Alan! A mis tres queridos amigos vaya un agradecimiento especial.



Decía pues, que ya inició la aventura aunque con un pequeño percance, la cámara digital que compre especialmente para compartir mi viaje con ustedes, venía defectuosa. Así que va de regreso a Hermosillo para la devolución correspondiente y yo tendré que arreglármelas para poder mandarles alguna imagen. Por lo pronto de año nuevo habrá fotos con la familia portuguesa.
A tres horas de llegar, me pregunto si será buena la idea de pasar la aduana española con un chile seco que me traje de Sonora. Ayer no parecía idea tan errada, solo que ya me entro el cus cus de que me regresen por mamila, así que estoy pensando dejarlo en el avión. ¿Para qué carajos se lleva un chile seco a Barcelona? se preguntarán ustedes, la respuesta es que no tengo la menor idea. Fue un impulso mientras hacia la maleta. Uuu turbulencia.

Clown para llevar Radio